Marcas, Luces y Confeti
Aún recuerdo las navidades de niño cuando mis padres me llevaban al centro de San José, corrían los años 70s, de camino me encantaba admirar desde lejos el trineo que decoraba la Caja Costarricense de Seguro Social, luego atravesar el Parque Central bañado en confeti, ver a las familias ir y venir por las calles, paseando o realizando sus compras, el “Colacho mecánico”, en la ventana de una de las principales tiendas, se inclinaba para saludarme, mientras el fotógrafo insistía en subirme al caballito para la foto respectiva; la niña con su pelo enredado en la manzana escarchada, el padre con la bicicleta al hombro, era navidad, pocos chapulines y mucho confeti, ¡qué tiempos aquellos!. Sin embargo, había un detalle que sobresalía, el color y la luz que llenaba el espacio, no hablo de los postes eléctricos precisamente, aunque reconozco su gran importancia, me refiero al detalle de los rótulos iluminados, La Universal, Mil Colores, La Gloria, entre muchos más, impregnaban de alegría el ambiente y servían de punto de referencia para direcciones, ¿Dónde compró eso tan bonito? Preguntaba la prima, en La Gloria le contestaba María.
Se me olvidaba contarles la bicicleta Benotto, (MARCA que inundó las calles capitalinas, competencia de la marca Ruge), que el niño le trajo a mi primo Hernán, roja, de diez cambios, “chiva”, la compraron en el Centro Sport, qué linda, le dije entre dientes, mientras me moría de envidia, encima me cuenta que lo llevaron a Mac Donald’s, allí, frente al Banco Central, cómo se llenaba, claro, tenían menos competencia. Debo confesar que prefería el Mercado Central, donde me llevaba mi abuela Rosa.
Desde aquellos tiempos, la importancia de las marcas era evidente, ya los padres tenían problemas con las solicitudes de sus hijos, ya no querían regalo tradicional, o tal vez sí pero de ¨marca¨, como los trompos Mattel, anunciados insistentemente en televisión por ejemplo, o porqué no, el YOYO de la Coca Cola, y ni hablar de las Barbees, lo que es cierto, es que las marcas ya causaban estragos desde hace mucho tiempo, basta con remitirse a la guerra de marcas en las carreras de autos, allá en “Gringolandia”. Actualmente el valor de la marca es más evidente, hay más competencia, por lo que las ideas, es más probable, que vuelen hacia otros nidos, dicho en cristiano, que se las roben. Por ello es importante registrar la marca. Una vez con la marca registrada, considere que ésta es como un ser vivo, requiere de un traje: logo, slogan, colores y formas, necesita un sustento, hablo del producto o productos dónde apoyarse, una marca requiere alimentarse: promoción, publicidad, participación en eventos, ocupa donde vivir: una empresa, un lugar físico, un sitio en Internet, preferiblemente, y naturalmente, como todo niño, para crecer necesita protección, una marca necesita lucirse, sentirse bien, póngala en su rótulo, hágale banner, sáquela a pasear a eventos, publíquela, la marca es vanidosa, sueña lucir sus mejores galas en eventos importantes o adornando una carretera, la marca requiere protección para crecer, cuídela de la competencia, de las malas lenguas y de las malas intenciones, conozca los derechos de su marca y defiéndalos.
Otro aspecto a tener presente, es que solemos confundir entre la Marca, Nombre Comercial y Personería Jurídica, afortunadamente esta parte ya está clara gracias al foro “La Importancia de Registrar la Marca” facilitado por La Plataforma Virtual de Apoyo a PYMES, del Instituto Nacional de Aprendizaje. ¿Ya registró su empresa en la Plataforma Virtual de Apoyo a PYMES?.
Mientras tanto, más luces y más marcas siguen alumbrando la avenida central, ahora con más fuerza para contrarrestar el confeti que llueve en los grandes centros comerciales y de manera virtual.
Por: Lic. Randall Serrano Delgado., MBA
Asesor de PYME





