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Bancarización en línea

21 de Julio, 2010 Por: Ina Pymes Categoría: Noticias

En este artículo podemos ver el crecimiento acelerado que ha venido experimentando la prestación de servicios bancarios en línea, los cuales permiten ciertas ventajas a las personas y empresas de este país, entre ellas las pyme. Algunas de estas ventajas tienen que ver con la conveniencia de realizar las transacciones bancarias desde el hogar o el negocio, en otros casos la rapidez, ya que son casi inmediatas, otras veces la conveniencia de no tener que trasladar dinero en efectivo, sino hacer solamente movimientos desde las plataformas de internet que los bancos tienen preparadas para dichas gestiones.

De esta forma las pequeñas y medianas empresas y el público en general tienen nuevas opciones al usar la banca en línea y aprovechar la conveniencia que ofrece.  Los analistas coinciden en que las instituciones educativas, incluyendo al INA deben capacitar y promover el uso de estas tecnologías que facilitan las gestiones bancarias.

El porcentaje de la población costarricense que utiliza los servicios bancarios en su vida cotidiana, conocido en el léxico financiero como bancarización, es uno de los más altos entre los países en desarrollo, pues se ubica en alrededor del 50%, comparado con un promedio del 35% en otros países. Y la bancarización en línea –es decir, las transacciones bancarias que se realizan por Internet, ha aumentado aún más significativamente en los últimos años.

¿Es ese fenómeno de la bancarización en línea bueno o malo para el proceso de crecimiento económico de Costa Rica? ¿Están preparadas las autoridades reguladoras y tributarias para lidiar con ese desarrollo tan declarado? La respuesta es afirmativa en ambos casos, sobre todo en el primero. Pero, sin duda, impone un reto a los entes reguladores y a los usuarios de los servicios bancarios, si no quieren quedarse atrás. También es esencial que las autoridades gubernamentales desarrollen sus respectivas tecnologías y capaciten al personal para estar a la altura del cambio tecnológico, vertiginoso en algunos casos.

Según el subgerente del Banco Central, Carlos Melagatti, hay 600.000 empresas y personas físicas radicadas en Costa Rica que utilizan oficinas virtuales para sus trámites y mueven alrededor de ¢37 billones anualmente en operaciones bancarias en línea. En el año 2009 se efectuaron 50 millones de transacciones, en su gran mayoría en los dos grandes bancos públicos del Sistema Bancario Nacional y en los de mayor volumen de la banca privada, Scotia Bank y HSBC (el 93% de las transacciones en línea), pero los demás bancos, incluyendo el Banco Popular, también han dado pasos significativos para ponerse en línea. Los usuarios bancarios públicos y privados también han ido aprendiendo y, hoy, comienzan a generalizar ese tipo de transacciones también en forma creciente.

Bancarización en línea, mayor eficiencia y reducción de costos son términos equivalentes. Van de la mano, por así decir. Así como el correo electrónico revolucionó las comunicaciones y desplazó en buena parte los sistemas manuales del servicio postal convencional (el telégrafo es a estas alturas un vestigio de la historia), la bancarización en línea ha contribuido a disminuir las incómodas filas en ventanilla, la costosa mensajería de cobros y pagos, la contabilidad, los informes laboriosos, los reportes necesarios y muchas otras actividades que antes se llevaban manualmente. La celeridad y eficacia de un pago electrónico es cosa de segundos, sin exagerar, comparado con las horas, días y, a veces, semanas con los sistemas manuales convencionales.

No solo en los bancos se evitan las filas. Las empresas y personas se ahorran muchas horas al poder efectuar sus pagos de servicios públicos, por ejemplo, por medios electrónicos. Tanto para pagadores como receptores, el ahorro es muy significativo. Y aunque aún no es muy tangible en términos de menores costos en los bienes y servicios, o reducción en las respectivas planillas, sí se siente a la hora de expandir la producción de bienes o servicios. Como regla general, las entidades públicas y privadas han podido aumentar su producción sin que los costos aumenten concomitantemente.

Fuente:  http://www.nacion.com/2010-07-19/Opinion/Editorial/Opinion2451711.aspx

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